Abre los ojos. Un brazo, un brazo en el que está apoyada. Lo sigue, llega a una persona, la conoce, claro que la conoce. Mira la tripa, arriba, abajo, arriba. Respiración diafragmática, eso es bueno, recuerda que le decían que te tranquilizaba, o que lo hacías involuntariamente cuando estabas tranquilo.
Miró a su cara, los ojos abiertos, mirando a un techo que no era un techo, era una carrera de pensamientos juntos, mezclados, y por la sonrisa, no del todo malos.
Ela suspira, recorre ese pecho que ya se ha aprendido de memoria con la mano, suave.
Me gusta esto, me gusta el quererte y me gusta el gustarte.Me gusta que hagamos costumbre el hacer el amor, y no la guerra.
Y así, volvió a cerrar los ojos, y tocó en los trastes improvisados de su espalda su canción favorita.



